—Sí, es verdad —respondió Hans de forma tajante.
—¿Y por qué nunca nos dijiste nada a tu madre y a mí? —Thomas lo miró con evidente fastidio. Le molestaba haberse enterado de una noticia tan importante por boca de un tercero y no por su propio hijo.
—Nuestra relación aún no ha llegado a esa etapa.
Hans prefería no mentir, incluso si la verdad decepcionaba a su interlocutor. Y tal como esperaba, el rostro entusiasmado de Thomas se desinfló al instante.
—Pero la haré mía lo antes posible —continu