DAMIAN WINTER
"Maxine Winter".
Después de verla, me di cuenta de que ningún otro nombre en el mundo podía pertenecerle. Miré al pequeño ser ensangrentado y arrugado en el pecho de mi esposa, y la palabra "grandiosa" pareció encajar a la perfección.
Stella estaba radiante. Cansada, pálida, pero absolutamente luminosa. Era una diosa.
Cuando las enfermeras se llevaron a Maxine para limpiarla y pesarla, cada segundo que estuvo fuera de mi vista fue una agonía. Observé cada movimiento, como un león