LEAH HAMPTON
El centro de trauma era el infierno en la Tierra, y yo era el diablo regente de ese círculo específico.
Las puertas dobles de la entrada de ambulancias no dejaban de abrirse. Gritos de dolor, órdenes ladradas por médicos, el pitido de los monitores cardíacos, el sonido de la ropa siendo cortada por tijeras.
Era música para mí.
— ¡Cama 1, hombre, 30 años, trauma torácico cerrado, PA 80 sobre 50, taquicárdico!
Gritó el paramédico, empujando la camilla hacia adentro. El paciente estab