MARKUS BLACKWOOD
Desde el podio, tenía la visión perfecta del lugar que acababa de comprar. O mejor dicho, que el consejo había puesto desesperadamente en mis manos para evitar la quiebra.
La fiesta había terminado. El Manhattan Grace había sido, por años, un club de campo glorificado donde la medicina era secundaria a la política interna.
Ya no.
Mis ojos barrieron la tercera fila nuevamente.
Dra. Leah Hampton.
Estaba pálida. El color había desaparecido de ese rostro expresivo que, minutos atrá