Días después.
El sol comenzaba a bajar, y el jardín estaba teñido por una luz dorada, cálida, que parecía envolverlo todo en una especie de calma.
Asha estaba sentada junto a su madre en la banca blanca.
Ellyn sostenía entre las manos una pequeña libreta con los preparativos del aniversario.
—¿Crees que deberíamos cancelar la fiesta de aniversario, hija? —preguntó finalmente, su voz era baja, cargada de duda—. No quiero que tú… o Dianella… lo pasen mal. Han pasado tantas cosas.
Asha se volvió ha