En el hospital
Ellyn corría por los pasillos del hospital con su hija en brazos. Sus pasos eran rápidos, desordenados, como su respiración.
No soltaba a Asha por nada del mundo. La pequeña lloraba desconsolada, con sollozos que le desgarraban el pecho a su madre.
Pero Ellyn se negó a dejarla, a entregarla a nadie. Tenía un miedo profundo, irracional, pero visceral, de que si la perdía de vista por un solo segundo… algo terrible ocurriría.
Ella ya había perdido demasiado.
Delante de ellas, la cam