Ellyn sintió que el corazón se le detenía. Apretó a su hija contra el pecho, protegiéndola, mientras miraba hacia adelante.
Una figura conocida descendía del auto. Alto, elegante… herido por dentro.
Federico.
Su mirada estaba inyectada en sangre. Estaba desesperado, buscándola, temiendo lo peor, que, de nuevo, la perdiera como la perdió en el pasado, pero esta vez, no estaba dispuesto a dejarla ir sin pelear por ella.
Y ahora, allí estaba. Frente a ella. Roto.
—Mami… —susurró Asha, confundida p