Nancy Argüelles.
La visita de Lucía había sido como un huracán, arrasando con todo a su paso. En cuanto la muchacha cruzó el umbral, algo en su hogar se alteró. La energía de su hijo cambió de forma palpable. Nancy percibió la huella de Gabriel como un aroma inconfundible: deseo y necesidad entrelazados, tan intensos que casi podía oler las feromonas impregnándose en Lucía. Así de feroz era el magnetismo que su hijo irradiaba.
Con un suspiro, Nancy se retiró a su pequeño santuario. Necesitaba m