Capítulo 6. Cuando nos tocamos
Camino por los pasillos oscuros del convento en dirección a la cocina, sintiendo el eco suave de mis pasos. Las paredes, recubiertas de piedra fría, parecen absorber todo el sonido y el aire cargado de incienso flota como un recuerdo persistente. A mi lado, la hermana Mariana camina con lentitud, dándome indicaciones sobre la comida del día. Su voz, cálida y amable, contrasta con el silencio solemne del lugar.
Al llegar, me acerco al mesón y comienzo a picar la cebolla para la crema de zanahori