HOLLY
Nunca pensé que estuviese en una situación en donde tuviese que creer en el milagro. Una chispa divina para sacudir mi poca fe.
Lo único a lo que me aferré en ese momento, fue en sobrevivir para mis hijos.
Entonces en mi sueño, apareció un extenso jardín, tan verde y bonito, lleno de muchas flores de colores distintos, la hierba se mecía con el frescor del viento, la calidez del atardecer me picaba el cuerpo. Estaba desnuda, caminando por ese prado verdoso y hermoso.
—¿Por qué estoy aquí?