EROS
No pensé que todo esto fuese tan cansado, me dolían los brazos y la planta de los pies.
Afuera hacia frio, pero aquí, el calor era algo sofocante, me había quitado mi chaqueta, mi suéter y me había arremangado las mangas de mi cuello de tortuga.
Estaba tan concentrado en la lista del inventario que no escuché a alguien posarse a mi lado.
—Toma—el chico que me ayudaba en la repartición me extendió una lata de soda—, sirve para recargar energías.
Apenas y habíamos intercambiado palabras, más