ADAM
Me daba igual de que tratase la obra, no podía quitarle los ojos de encima a ella.
A mi diosa personal.
Estaba condenadamente caliente, si no hubiésemos traído a los niños, ella estaría haciendo eco a los canticos con sus liricos gemidos. Estoy tan perdido en ella que el tiempo se fue volando.
Para cuando terminó la obra, ella lloraba de la emoción, los niños aplaudían y eso solo me impulsaba a adelantar lo que iba a hacer. Pero, si lo hacía, el plan que los niños y yo teníamos iba a irse