HOLLY
Opté por un jersey albaricoque con puños de peluche, me cubría el cuello.
—Vamos, nena, no me mires así—él se había puesto un top de canalé verde oscuro ¡un top!
—Eres un idiota.
Él soltó una carcajada, los rasguños de sus brazos podían verse, apenas cubría su cuello. Por mi parte decidí dejarme el cabello suelto. Qué vergüenza, él está de lo lindo mientras a mí me van a tachar de enferma sexual.
—Sigue frunciendo el ceño y te arrugaras.
—No me digas—tiré de los botines—el único causante