—Cariño, bajemos a desayunar. Esperan por nosotros.
—No quiero encontrarme con tu padre.
Digo eso y su cara de tristeza no pasa desapercibida para mí. Sé que le duele que diga algo como eso, pero es la verdad, si me encuentro a su padre no perderá el tiempo de insultarme.
—Cariño, hablé con él y no se atreverá a decirte nada más. ¿Confías en mí?
—En ti sí, en él no.
—Tarde o temprano tendrás que salir de esta habitación y se encontrarán. Te dije que te protegería y es lo que pienso hacer, n