Fue entonces cuando la ventanilla del auto se bajó con un zumbido eléctrico, y la cara de Matteo apareció, con una ceja levantada y una sonrisa que delataba que había visto demasiado.
—¿"Hasta muy pronto"? —repitió, exagerando el tono de Alexander—. Porque yo solo manejo hasta el estudio, cariño. Si quieren que los lleve a un motel, hay que avisarme con anticipación.
Abril sintió que el calor le subía por el cuello hasta las mejillas.
—Matteo, por Dios— protestó, mientras se acomodaba en el asie