El viernes amaneció gris sobre Madrid, como si el cielo hubiera decidido hacer juego con el estado de ánimo que reinaba en el apartamento de Carmen. Valeria había pasado la noche dando vueltas en la cama, con el USB de Marcus quemándole la conciencia desde la mesita de noche donde lo había dejado la víspera.
Carmen preparó café en silencio mientras Gabriel conectaba su laptop al televisor de pantalla grande del salón. Los tres se habían reunido temprano, conscientes de que lo que estaban a punto