El aire milanés se sentía diferente, cargado de una electricidad que Valeria no podía ignorar.
Había llegado a Italia buscando distancia, espacio para respirar lejos de las miradas cómplices de Carmen y las preguntas silenciosas de Sebastián. Italia era refugio… o eso había querido creer. Pero mientras caminaba por las calles empedradas de Brera, con sus galerías de arte y cafés pintorescos, sentía que cada paso la acercaba a algo inevitable en lugar de alejarla.
El barrio bohemio de Milán bullí