Valeria pasó la noche sin dormir.
A las tres de la madrugada, la sala principal del búnker se había transformado en un centro de operaciones improvisado. La mesa de roble macizo que normalmente sostenía arreglos florales de Carmen ahora estaba cubierta de documentos esparcidos, fotografías impresas y una laptop abierta mostrando archivos de seguridad. El aire olía a café recalentado y al tipo de tensión que precede a las revelaciones que cambian todo.
Enzo había estado en silencio durante las úl