El vidrio explotó hacia adentro con la violencia de mil fragmentos cristalinos que danzaron en el aire como confeti macabro. Valeria sintió el calor de algo rozando su mejilla izquierda antes de que el dolor registrara, un ardor agudo que se extendió por su rostro mientras la sangre comenzaba a correr tibia por su piel.
—¡Agáchense! —El grito del agente conductor cortó el aire mientras pisaba el acelerador con una violencia que lanzó a todos hacia atrás contra los asientos.
El coche blindado rug