La palabra "imposible" salió de los labios de Valeria con una certeza que contrastaba brutalmente con el temblor de sus manos. Estaba de pie en el centro de comando improvisado que el CNI había establecido en la planta baja de la casa, rodeada de pantallas que mostraban datos financieros que no podía —no quería— procesar completamente.
—Eso es imposible. Carmen no— —Su voz se quebró antes de poder terminar la frase, los años de confianza ciega colisionando contra la evidencia que el Comandante M