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La luz del Mediterráneo había adquirido una cualidad diferente después de seis semanas en el mar. Valeria lo notaba cada mañana cuando despertaba en la suite principal del Artemis, cómo los rayos dorados se filtraban a través de las cortinas de lino blanco con una intensidad que parecía penetrar hasta sus huesos. Treinta semanas. El número resonaba en su mente con una mezcla de alivio y aprensión mientras observaba su reflejo en el espejo del baño, tratando de reconocer a la mujer que le devolví