Mundo ficciónIniciar sesiónEl atardecer caía sobre Milán como un velo de oro líquido, bañando las fachadas de los edificios con una luz que transformaba lo ordinario en extraordinario. En la terraza del Palazzo Visconti, Valeria permanecía inmóvil, sus dedos aún recordando el calor del abrazo que habían compartido minutos antes. Enzo se había apartado apenas unos pasos, pero el espacio entre ellos parecía contener t







