Mundo ficciónIniciar sesiónEl silencio que siguió al abrazo entre Valeria y Enzo se extendió como una delgada capa de hielo sobre aguas turbulentas. Permanecieron así, entrelazados, respirando el mismo aire cargado de promesas frágiles y miedos no pronunciados. La oficina de Enzo, con sus ventanales que dominaban Milán, parecía ahora un espacio demasiado pequeño para contener todo lo que flotaba entre ellos.







