La luz del lunes por la mañana se filtraba a través de las ventanas del apartamento cuando Enzo despertó con el peso familiar de la culpa presionando su pecho. Claudia ya no estaba a su lado; podía escuchar el sonido de la ducha corriendo en el baño contiguo, mezclándose con el aroma del café que ella había preparado antes de despertarlo.
Tres días habían pasado desde su encuentro con Valeria en la Residencia Real. Tres días procesando la imagen de ella con ese vestido verde salvia que acentuaba