La terapia había sido idea de Carmen. "Necesitas ayuda profesional", le había dicho con esa franqueza brutal que la caracterizaba. "No puedes seguir navegando esto solo, Enzo. Tienes responsabilidades que van más allá de tu propio dolor."
El consultorio del doctor Herrera se ubicaba en un edificio discreto de Chamberí, con paredes color marfil y una fuente decorativa que producía un murmullo constante destinado a relajar. Enzo se encontraba hundido en un sillón de cuero marrón, observando cómo l