Mundo de ficçãoIniciar sessãoValeria tamborileaba los dedos sobre el volante de su coche, con la mirada fija en la entrada del edificio corporativo donde trabajaba Enzo. La tarde caía sobre Madrid, tiñendo el cielo de tonos anaranjados que contrastaban con su humor sombrío. Llevaba dos horas esperando, ignorando las llamadas de Enzo, quien seguramente se preguntaba dónde estaba.
"Solo necesito saber", murmuró para sí misma, como un mantra







