Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl reloj marcaba las doce y media cuando Enzo apareció en el umbral de la oficina de Valeria. No tocó la puerta. No necesitaba hacerlo. Su presencia, como siempre, se anunciaba por sí sola, alterando la atmósfera del lugar con esa mezcla de magnetismo y arrogancia que lo caracterizaba.
Valeria levantó la mirada de los documentos que revisaba y contuvo un suspiro. Llevaba toda la mañana evitándolo, refugiándose en el trabajo como quien se esconde tras una fortaleza de pape







