La luz del lunes por la mañana se filtraba a través de las persianas de madera del apartamento, proyectando líneas doradas sobre el rostro de Valeria mientras observaba a Enzo terminar de vestirse. Una semana había transcurrido desde la revelación del embarazo, siete días en los que ambos habían navegado entre la euforia silenciosa y el terror compartido de lo que significaba traer una vida al mundo en medio del caos que los rodeaba.
—¿Estás segura de que quieres hacer esto? —preguntó Enzo por t