La luz de la lámpara del salón creaba sombras inquietas sobre las facciones de Enzo cuando Valeria regresó del baño. Él seguía de pie junto a la ventana, con el teléfono en la mano y la mandíbula tensa mientras leía el mensaje de Bianca por tercera vez. El silencio se extendía entre ellos como un abismo que ninguno sabía cómo cruzar.
Valeria se detuvo en el umbral, con la prueba de embarazo aún húmeda entre sus dedos temblorosos. Las dos líneas rosadas parecían brillar bajo la luz artificial, pr