Capítulo 27

El sol aún no había salido cuando María abrió los ojos.

El monitor a su lado pitaba con regularidad. Una enfermera dormitaba en una silla cerca de la puerta. Y Carlo… Carlo estaba allí, como siempre, en su silla de vigía, los codos en las rodillas, las manos cruzadas delante de los labios, observándola con una mezcla brutal de ansiedad y esperanza.

Cuando ella parpadeó por segunda vez, él se enderezó como si algo le hubiera atravesado el pecho. Pero no dijo nada.

María parpadeó de nuevo. Sus oj
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