El aire en los Alpes no solo era gélido; era enrarecido, carente del peso de la civilización y cargado con el silencio de los glaciares. Katie Moore, custodiada por los soldados de armadura mate del Consejo de los Doce, fue conducida a través de una pasarela de cristal suspendida sobre un abismo insondable. La fortaleza, bautizada como El Nido del Águila, no figuraba en ningún mapa satelital. Era una maravilla de ingeniería brutalista tallada en el corazón de la roca, un templo dedicado a la so