El amanecer sobre los Alpes suizos no trajo luz, sino una claridad gélida que desnudaba las cicatrices de la montaña. Tras la batalla contra los drones del Consejo y el milagroso regreso de la voz de Katie, el silencio que se instaló entre las ruinas del viñedo Moore era diferente al de antes. Ya no era un silencio de secretos o de opresión, sino el silencio de quienes han comprendido que el mundo que conocían ya no tiene lugar para ellos. Leonard Sinclair, con su anillo de metralla brillando e