La duda es un parásito que devora la fe desde adentro. Tras las revelaciones en el sótano de la mansión y la aparición de la mujer de las cicatrices, Katie Moore sintió que el suelo que pisaba no era tierra firme, sino una alfombra de secretos sobre un abismo. Leonard, su pilar y protector, ahora parecía un extraño tallado en mentiras y fraudes de seguros. Si su propia identidad estaba en duda, no podía confiar en el hombre que, según las pruebas, la había convertido en una inversión biológica.