Los últimos días habían sido demasiado tranquilos, y eso hacía que Dante estuviera cada vez más alerta. Estaba de pie en el despacho de su mansión leyendo el informe que Antonio acababa de entregarle. La luz de la tarde entraba por la gran ventana, pero no lograba suavizar la frialdad de la expresión de Dante desde hacía un rato.
“Beatriz ha empezado a trasladar sus activos en secreto,” informó Antonio.
Dante ni siquiera pareció sorprenderse al oírlo. “Quizá se haya dado cuenta de que estoy mov