La mansión principal de los Romano parecía mucho más silenciosa de lo habitual. El secreto que durante décadas había permanecido bien oculto, por fin comenzaba a salir a la luz. Y aunque solo un puñado de personas conocía la verdad, el impacto ya se dejaba sentir entre todos los que vivían allí.
Isabela se había encerrado en su habitación desde que abandonó el despacho principal. No contestaba al teléfono, no abría la puerta ni hablaba con nadie. Mientras tanto, Luciano había desaparecido duran