Aquella noche, nadie conseguía dormir tranquilo. Ni Dante, ni Serafina, ni Alejandro, ni Luciano, ni Isabela. Todos sabían que algo se cernía sobre ellos. Algo que quizá pudiera acabar con todo para siempre.
Y, por primera vez tras años llenos de mentiras, traiciones y luchas por el poder, la familia Romano se encontraba al borde de un final. Ya fuera la ruina total o, por el contrario, la liberación total.
A la mañana siguiente, la mansión principal de los Romano se vio sacudida por una notici