La noticia sobre el contenido de la carta de la difunta María no se difundió de inmediato por toda la familia Romano. Dante se había asegurado de que solo unas pocas personas conocieran la verdad sobre esa carta: él mismo, Antonio, Alejandro y también Lalita. Para Dante, por el momento, eso era más que suficiente.
Porque un secreto como este no podía revelarse sin más ante una gran familia que ya se encontraba al borde de la ruina total. Demasiado peligroso, demasiado grande y también demasiado