El reloj marcaba las 19:16 cuando Emilia, Sofía y Maike siguieron la señal térmica hacia el edificio abandonado en la zona industrial.
El cielo estaba teñido de un gris metálico, anunciando tormenta. El viento arrastraba polvo, dando al lugar un aire apocalíptico.
Todo parecía preparado para un clímax, y eso preocupó a Emilia.
Un enemigo que decide el escenario… casi siempre decide la ventaja.
—Entramos por el flanco sur —indicó Sofía mientras revisaba su arma no letal—. Tienen sensores, pero M