La primera luz del día se filtraba tímida por las cortinas, iluminando la suite nupcial. El aire aún estaba impregnado con el aroma de las velas consumidas y el dulce perfume de los pétalos de rosas esparcidos por la cama.
Emilia abrió lentamente los ojos y lo primero que encontró fue el rostro de Lucas, dormido a su lado. Tenía el cabello ligeramente desordenado y la respiración tranquila, con un brazo rodeando su cintura como si temiera que desapareciera en cualquier momento. Ella se quedó mi