Había pasado un mes desde la llegada de Ezequiel Efraín, y la vida de Emilia y Lucas parecía encontrar un ritmo sereno, entre noches interrumpidas por el llanto del bebé y mañanas de sonrisas que lo iluminaban todo. La familia estaba unida, y la paz se sentía como un regalo inesperado.
Aquella tarde, Lucas había reunido a todos en el salón principal de la casa. Emilia pensó que sería otra celebración familiar, como tantas desde el nacimiento de su hijo, pero al ver la seriedad nerviosa en el ro