La madrugada llegó envuelta en un silencio expectante.
Emilia se despertó con una sensación distinta, un tirón profundo en el vientre que la hizo incorporarse de golpe.
No era como las contracciones de práctica que había sentido semanas atrás; esta vez había un ritmo, una intensidad nueva. El reloj marcaba las tres de la mañana.
—Lucas… —susurró, sacudiéndolo con suavidad.
Lucas abrió los ojos al instante, su instinto protector encendiéndose como un reflejo.
—¿Qué ocurre? —preguntó, incorpor