Ezequiel sonrió apenas leyó el mensaje.
No fue una sonrisa grande ni exagerada; fue de esas que aparecen solas, sin permiso, como si el cuerpo reaccionara antes que la mente.
Valentina, le contesta:
Ahora estoy mejor… sobre todo porque sé que pensaste en mí.
Un mensaje cálido, claro, que le refuerza que solo unas palabras de él y el día para ella cambia, confirmando el amor que se tienen.
El teléfono descansaba entre sus manos mientras permanecía recostado en la cama, mirando el techo. Afuera