Pietro subió a su camioneta, Marco y Paloma solo pudieron ver cómo aquel hombre se iba del lugar, ella aún no cabía en el asombro de todo lo que estaba ocurriendo, estaba sumida en sus pensamientos, cuando una cálida mano tomo la suya.
— Hija… Paloma… — Dijo Marco con un poco de nervios.
Paloma volteó a verle con lágrimas en los ojos.
— ¡Perdóname papá! No es mi intención hacerte pasar por eso, ya lo has vivido con Massimo y ahora con él. Sé que no es justo para ti, ¡Perdóname!
— Paloma, hij