Laura llegó a casa de los Moretti, iba hecha un mar de nervios, llevaba un nudo en el estómago, el cual amenazaba con subir a su garganta.
Ángela Moretti la recibió e inmediatamente supo la razón de su visita. Ella intentó ser empática, pero sabía que Luciano ya tenía tomada la decisión.
Para Ángela también era difícil pensar que su casi hijo, se le estaba yendo de las manos con la alegría de esa casa, pero entendía que si no lo dejaba ir, él nunca podría reponerse a la pérdida de su esposa