Paloma se quedó en silencio después de escuchar lo último que decía Pietro, ella se acomodó en ese abrazo, siempre había soñado como hubiera sido si su padre viviera, ahora que lo tenía ahí, ese abrazo se sentía maravilloso. La vida le estaba dando una oportunidad, aunque esa oportunidad implicaba mentirle a su madre, ¿estaba dispuesta a hacerlo? ¡Aún no lo sabía! Pero en ese momento lo que sentía, eso era lo que importaba.
— Paloma, prométeme que no hablaras de esto con tu madre… — Dijo Pietro