Capítulo 18 – Renacimiento
El despertar fue lento. Progresivo. Como subir desde un pozo profundo hacia la luz.
Primero, Camila oyó sonidos. Pitidos regulares. Voces lejanas. El roce de telas.
Luego sintió. Sábanas suaves contra su piel. Una mano sosteniendo la suya. El frescor del aire acondicionado.
Finalmente, vio. Una luz suave que se filtraba a través de sus párpados cerrados.
Intentó abrirlos. Era difícil. Como si pesaran toneladas.
Pero insistió. Despacio. Penosamente.
Y el mundo apareció