Capítulo 23 — Cuando el cazador se convierte en presa
Veintitrés horas. La hora cero.
En cuatro lugares distintos de la ciudad, cuatro hombres golpeaban simultáneamente.
Diego estaba tumbado en el tejado de un almacén abandonado, su rifle de francotirador apuntando a la ventana iluminada donde Viktor supervisaba una entrega de armas. El ruso llevaba su chaleco antibalas como siempre, pero había cometido un error fatal: quitarse el casco para beber un vaso de vodka.
Diego exhaló lentamente, su d