Capítulo 19 — Tres corazones, un amor
Alejandro no había pegado ojo en toda la noche.
Estaba tendido en la incómoda cama de su celda, mirando fijamente el techo, pensando en Camila y en Elena. Preguntándose si Camila estaría despierta en ese momento. Si habría visto ya a su hija. Si Elena estaría bien.
La incertidumbre lo carcomía. La impotencia era una tortura peor que cualquier prisión.
A las siete de la mañana, un guardia abrió su celda.
— Castillo. Sígueme.
Alejandro se levantó, con el cora