Capítulo 24 — El nuevo señor
El amanecer apenas se vislumbraba cuando la puerta del apartamento se abrió. Camila, que no había dormido en toda la noche, se levantó de un salto del sofá donde había estado velando.
Diego entró primero, sosteniendo a Alejandro, que apenas podía caminar. Su rostro estaba lívido, cubierto de sudor y sangre seca. Su ropa estaba desgarrada, empapada de rojo.
—¡Alejandro! —gritó Camila abalanzándose hacia él.
—Estoy bien —murmuró él con voz ronca—. Estoy bien.
Pero sol