POV: Franco
El silencio en el centro de comando del Nido era más opresivo que el rugido de la Fortaleza en llamas. El ruido constante de los servidores de Helena, un murmullo tecnológico, se sentía como el latido de un corazón de hierro, frío y perfectamente regulado. Yo, en cambio, sentía mi propio pulso resonar en mis oídos, caliente e irregular, el eco de la sangre que nunca debió ser mía.
Me paré frente al monitor, una pantalla negra y pulcra que me devolvía mi reflejo: un hombre que había